Concepto · Relieve
El volcán de dibujo infantil, un cono empinado que se levanta solo, es también el que avisa de que muy abajo una placa se está hundiendo bajo otra.
Un estratovolcán es un cono construido por capas: coladas de lava, cenizas y fragmentos de roca que cada erupción deja encima de la anterior. De ahí el nombre, del latín stratum. Su lava es espesa, rica en sílice, y no corre lejos antes de solidificarse; por eso se apila cerca de la boca y el edificio crece hacia arriba más que hacia los lados. El resultado son laderas empinadas que se hacen más verticales cerca de la cumbre.
Esa misma lava espesa atrapa el gas. Cuando la presión vence, el volcán no derrama: explota. Las grandes erupciones explosivas de la historia, las que entierran ciudades, son casi todas de estratovolcanes.
Los estratovolcanes se forman sobre las zonas de subducción, donde una placa oceánica se hunde bajo otra. La placa que baja lleva agua en sus minerales; a cierta profundidad la suelta, y esa agua baja el punto de fusión del manto que tiene encima. Ahí se genera el magma que alimenta los conos.
De esto sale una regla útil: los volcanes no aparecen sobre la fosa, sino a cierta distancia tierra adentro, donde la placa ya alcanzó la profundidad suficiente. Cuanto más tendida baja la placa, más lejos de la costa quedan. En el centro de México la placa de Cocos baja casi horizontal durante cientos de kilómetros, y por eso los volcanes están en el altiplano, a los 19 grados de latitud, y no en la sierra de la costa.