Bitácora de vuelo

Vuelo 002 · 27 de septiembre de 2026 · Serie México, vuelo A

Del Golfo al Pacífico

Seiscientos diecisiete kilómetros en línea casi recta, de un puerto a otro, por encima de todo. Desde esa altura México se ve como un edificio de varios pisos: una pared, una azotea con volcanes, un sótano caliente y una última sierra que cae al mar.

MMVR → costa de Acapulco Cessna Citation X · N750XP 617 km 0,9 h FL350

Cómo se reconstruyó

Esta es la primera ruta de la bitácora que no hubo que adivinar. Durante todo el vuelo un programa aparte pidió al simulador su posición dos veces por segundo y guardó un punto cada 150 metros o cada diez segundos: 2.949 puntos con latitud, longitud, altitud, altura sobre el terreno y rumbo. El error ya no es de kilómetros sino el del propio simulador, que para estos fines es cero.

La comprobación de siempre sigue valiendo. El track mide 617 km y el reloj de vuelo del simulador, que se detiene durante las pausas, marca 51 minutos entre la salida de la plataforma y el último punto: unos 390 nudos de media, subida incluida, para un avión que cruza a 450. El logbook registra 0,9 horas. Los números se parecen.

El logbook, en cambio, dice MMVR → MMVR y cero aterrizajes. No es un error: el vuelo terminó sobre la costa, a 20.000 pies, sin aterrizar, y X-Plane anota como destino el aeropuerto de salida cuando no hay llegada. La ruta real es la del track.

Y una ventaja nueva: el track guarda también la altura del avión sobre el suelo, así que restándola de la altitud sale el perfil real del terreno bajo la ruta. El briefing de la serie traía uno dibujado a mano; este está medido.

1.000 m 2.000 m 3.000 m escalón Alchichica Tláloc Ajusco Taxco Chilpancingo Veracruz CDMX Balsas Acapulco 617 km
El suelo bajo el avión, kilómetro a kilómetro, calculado del track. Los nombres sobre la línea son lo que quedó justo debajo; la escala vertical está muy exagerada.

La ruta

Salida de Veracruz hacia el oeste y subida continua hasta nivelar cerca de 35.000 pies ya sobre el altiplano, a la altura de Alchichica. Rumbo 270 por el paralelo 19,4, al norte de Orizaba y la Malinche, sobre la sierra del Tláloc y el antiguo lago de Texcoco, hasta el centro de la Ciudad de México.

Viraje a rumbo 200 sobre la ciudad y salida de la cuenca por el sur, sobre el Ajusco y las lagunas de Zempoala. Pasada Cuernavaca, un desvío corto hacia Taxco que dejó la traza unos 25 km al oeste de la línea prevista; de ahí, rumbo casi sur para volver a ella en el Balsas. Descenso hacia 20.000 pies sobre la Sierra Madre del Sur, Chilpancingo, y fin del vuelo sobre la bahía de Acapulco.

17 N 18 N 19 N 100 W 99 W 98 W 97 W 96 W Veracruz Alchichica CDMX Zempoala Taxco Balsas Chilpancingo Acapulco Orizaba Malinche Popo Izta Cuernavaca Nevado de Toluca Presa El Caracol
La ruta en planta, dibujada desde el track. Puntos rellenos: lo que quedó debajo. Puntos huecos: lo que se vio a un lado.
Carta del simulador sobre Guerrero: la traza roja baja desde la Ciudad de México, cruza el Balsas y la Sierra Madre del Sur y termina junto al aeropuerto de Acapulco. Los números azules de la cuadrícula suben de 81 a 122 hacia la costa.
El tramo sur en la carta del simulador. Los números azules son altitudes mínimas de cuadrícula en cientos de pies: 81 y 83 en el valle del Balsas, 103, 107 y 122 sobre la Sierra Madre del Sur.

El escalón

Los primeros cuarenta kilómetros son llanura costera a menos de 200 metros: tierra caliente, caña y ríos que bajan de la sierra. Entre el kilómetro 45 y el 105 el suelo sube 1.800 metros en sesenta kilómetros. En el perfil es la pared de la izquierda; desde el aire, una franja azulada que va creciendo por delante.

Esa pared decidió la economía de la Nueva España. Todo lo que llegaba de Sevilla a Veracruz tenía que subirla a lomo de mula, y todo lo que salía hacia Sevilla, bajarla. Cuando el avión cruzó el borde iba pasando los 30.000 pies; una recua tardaba días.

A la derecha, sobre el borde, quedó el Cofre de Perote, con Xalapa al pie. A la izquierda, a 34 km de la ruta, el Pico de Orizaba.

Orizaba y la Sierra Negra

Un volcán con la cumbre nevada levantándose sobre un altiplano de parcelas, con un cono menor y más oscuro a su derecha y sierras en la bruma del fondo.
Orizaba con su casquete de nieve y, a la derecha, la Sierra Negra, un volcán pegado a su falda. Captura del simulador · vuelo 002

Orizaba, el Citlaltépetl, es la montaña más alta de México y el volcán más alto de Norteamérica, cerca de 5.600 metros. Es un estratovolcán: un cono hecho de capas de lava y ceniza superpuestas, erupción tras erupción. Tiene al lado la Sierra Negra, un volcán más viejo y más bajo, pegado a su flanco sur.

La foto enseña la segunda clave del briefing: a la izquierda del volcán aparecen crestas claras y paralelas de otro material. El borde del altiplano es el sitio donde se tocan los conos del eje volcánico y los pliegues de roca sedimentaria de la Sierra Madre Oriental.

Alchichica y la cuenca de Oriental

Arriba del escalón el suelo no vuelve a bajar de 2.200 metros hasta el sur de la Ciudad de México. El primer tramo del altiplano es la cuenca de Oriental, una llanura seca y cerrada salpicada de cráteres. La traza pasó a siete kilómetros de la laguna de Alchichica: un maar, un cráter abierto por la explosión de magma al encontrarse con agua, de unos sesenta metros de fondo y agua salada. En sus orillas crecen estromatolitos, construcciones minerales de cianobacterias, el mismo tipo de estructura que dejaron algunas de las formas de vida más antiguas con registro fósil.

La Malinche

Un volcán aislado de laderas boscosas oscuras, rodeado por completo de campos de cultivo que llegan hasta el borde del bosque; al fondo, una mancha urbana clara y un embalse.
La Malinche y su anillo de bosque, cercado por parcelas. Al fondo a la derecha, probablemente Puebla y la presa de Valsequillo. Captura del simulador · vuelo 002

Veinticuatro kilómetros al sur de la ruta, sola sobre la llanura, la Malinche: casi 4.500 metros, sin cordillera alrededor. Es la tercera clave. Los volcanes del eje no forman una sierra continua; cada uno se levanta por su cuenta sobre una meseta que ya está a dos mil metros, y por eso impresionan menos de lo que miden.

El bosque se conserva solo en la falda alta. Alrededor, el cultivo llega hasta el borde, y el límite entre los dos se lee desde el aire como una costa. Es suelo volcánico, el mejor del país, y lo que el avión sobrevolaba en ese momento era el campo de Tlaxcala: el señorío que en 1519 se alió con Cortés contra Tenochtitlan.

El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl

Dos volcanes sobre una llanura cultivada: a la izquierda un cono simétrico, a la derecha una cresta larga y dentada con varias cumbres.
A la izquierda, el cono limpio del Popocatépetl; a la derecha, la cresta erosionada del Iztaccíhuatl. Captura del simulador · vuelo 002

La pareja quedó a la izquierda, a treinta y cuarenta y ocho kilómetros, y es la mejor lección de la jornada sobre la edad de un volcán. El Popocatépetl es un cono casi perfecto porque es joven y sigue activo: cada erupción lo repara. El Iztaccíhuatl es viejo y apagado, y la erosión lo ha partido en varias cumbres a lo largo de una cresta; de ahí el nombre popular de «la mujer dormida».

Entre los dos está el Paso de Cortés, a unos 3.600 metros. Por ahí bajó el ejército español a la Cuenca de México en noviembre de 1519, y desde ahí vio por primera vez los lagos y la ciudad sobre el agua.

La ruta cruzó justo por encima de la sierra del Tláloc, el extremo norte de esa misma Sierra Nevada, con el suelo a 3.700 metros. En la cumbre del monte Tláloc hay un santuario mexica dedicado al dios de la lluvia.

Una cuenca sin salida

Vista oblicua de una llanura urbanizada casi por completo, con varios cuerpos de agua oscuros en el centro, uno grande y rectangular, y sierras boscosas al fondo.
Lo que queda del lago de Texcoco en medio de la mancha urbana. El rectángulo grande es, probablemente, el lago Nabor Carrillo, artificial. Captura del simulador · vuelo 002

Pasada la sierra, el suelo cae a 2.240 metros y ya no vuelve a subir: es el fondo de la Cuenca de México. Es la cuarta clave. La cuenca no tiene por dónde desaguar, porque al sur la cerraron los conos jóvenes de la sierra de Chichinautzin, y el agua se quedó dentro formando lagos. Sobre uno de ellos se fundó Tenochtitlan.

Desde 35.000 pies no queda casi nada de ese sistema de lagos: unos espejos de agua en la zona de Texcoco, uno de ellos rectangular y artificial, y alrededor la ciudad de orilla a orilla. La cuenca lleva abriéndose salidas artificiales hacia el norte desde 1607; la ciudad ocupa hoy el lugar del agua.

El borde sur: Ajusco, Zempoala y la caída a Cuernavaca

Vista casi cenital de montañas cubiertas de bosque oscuro, con un rosario de pequeños lagos de formas irregulares y una carretera sinuosa entre ellos.
Las lagunas de Zempoala, a unos 2.800 metros, entre bosque de oyamel y pino. Captura del simulador · vuelo 002

El viraje hacia el sur puso la ruta sobre el Ajusco, con el suelo a casi 3.700 metros: la tapa volcánica que cierra la cuenca, vista desde encima. Un poco más al sur, casi debajo del avión, las lagunas de Zempoala: un rosario de lagos en valles cerrados de origen volcánico, alimentados por el agua que escurre de las cumbres. Son parque nacional desde los años treinta.

Una ciudad extendida en una ladera cultivada; a la izquierda, un bosque oscuro que termina de golpe en una línea casi recta donde empiezan los campos.
Cuernavaca. El bosque de la izquierda es la tierra fría; donde se corta empiezan el cultivo y la ciudad. Captura del simulador · vuelo 002

Después, la quinta clave: el borde sur cae de golpe. En treinta kilómetros el terreno baja de más de 3.000 metros a los 1.500 de Cuernavaca. Es la división en tierra fría, templada y caliente que organizó los cultivos de México, y en la foto se ve como una frontera nítida entre el bosque oscuro y el campo. Cortés se hizo construir ahí su palacio; tres siglos después, Maximiliano tuvo su casa de descanso en el Jardín Borda.

Taxco, la veta

El desvío llevó la traza justo encima de Taxco, con el suelo a 1.500 metros. Es el contrapunto exacto de Tlaxcala y de la Malinche. Allá, la gente se instaló sobre el suelo volcánico fértil; aquí, la ciudad existe por una veta de plata trabajada desde el siglo XVI, en una ladera donde apenas cabe. La tesis de la serie México, suelo volcánico contra veta de metal, cabe en los cuarenta minutos que separan los dos sitios.

Veinte kilómetros más adelante, a la izquierda de la ruta, queda Iguala, donde en 1821 se proclamó el Plan de Iguala, el acuerdo que cerró la guerra de independencia.

El Balsas

Un embalse de brazos ramificados, como un árbol, entre lomas secas y pardas.
Un embalse de brazos ramificados sobre el Balsas, a unos 40 km al oeste de la ruta. Por su posición y su forma, probablemente la presa El Caracol. Captura del simulador · vuelo 002

En el kilómetro 498 el suelo toca su punto más bajo desde la costa del Golfo: unos 500 metros. Es la depresión del Balsas, la sexta clave: un canal caliente y seco que corre de este a oeste entre el eje volcánico y la Sierra Madre del Sur. El color del paisaje cambia del verde al pardo.

Al oeste se veía un embalse con forma de árbol: el agua de una presa llenó los valles del río y de sus afluentes. Por su posición es probablemente El Caracol, una de las hidroeléctricas del Balsas.

Una sierra sin volcanes

Una sierra alta y oscura en el fondo, con dos manchas urbanas claras al pie, sobre un primer plano de lomas quebradas.
La Sierra Madre del Sur, con Tixtla (izquierda) y Chilpancingo (derecha) al pie. Captura del simulador · vuelo 002

Al sur del Balsas el suelo vuelve a subir, hasta más de 2.300 metros, y en la carta del simulador las altitudes mínimas pasan de 81 a 122: es la Sierra Madre del Sur. Alta y abrupta, está más cerca del mar que ningún volcán del país y no tiene ninguno activo.

Una ciudad alargada que llena el fondo de un valle estrecho entre montañas; a la izquierda, al fondo, un pueblo junto a una laguna.
Chilpancingo, estirada a lo largo de su valle; al fondo a la izquierda, Tixtla y su laguna. Captura del simulador · vuelo 002

En sus valles están las dos ciudades que marcan la mitad del descenso. Chilpancingo, la capital de Guerrero, es larga y estrecha porque llena el fondo de un valle angosto; por ahí pasa la carretera a Acapulco, el mismo corredor del camino virreinal. En 1813 Morelos reunió ahí el Congreso de Anáhuac, el primer congreso de la independencia. Tixtla, junto a su laguna, es el pueblo natal de Vicente Guerrero.

Acapulco, y lo que hay bajo el agua

La bahía de Acapulco vista desde el norte: una bahía redonda con una isla en la boca a la derecha, una bahía más pequeña en el centro y una sierra boscosa que baja directa al mar entre las dos.
La bahía de Acapulco, con la isla de la Roqueta en la boca, y la de Puerto Marqués a la izquierda. El lomo oscuro del centro es la Sierra Madre del Sur llegando al mar. Captura del simulador · vuelo 002

La sierra llega a la costa sin llanura de por medio y la ciudad se aprieta en el anfiteatro que queda entre las lomas y la bahía. Una bahía honda y cerrada, en una costa que casi no las tiene, es la razón por la que Acapulco fue el puerto de la Nao de China durante dos siglos y medio, de 1565 a 1815. La plata mexicana salía de aquí hacia Manila, y la seda y la porcelana que volvían cruzaban el país por el mismo camino que este vuelo, al revés, hasta Veracruz. Los dos extremos de la ruta son las dos puertas de ese camino.

La séptima clave no se ve. Mar adentro corre la fosa de Acapulco, donde la placa de Cocos se hunde bajo México. En esta parte del país lo hace casi en horizontal, y solo se funde cuando ya está muy tierra adentro. Por eso los volcanes están en el eje de Orizaba y el Popocatépetl, a cientos de kilómetros de la costa, y la Sierra Madre del Sur, la más cercana a la fosa, no tiene ninguno. El vuelo recorrió la explicación en sentido contrario: primero los volcanes, luego el hueco, al final la fosa.

Lo que quedó a un lado

El Nevado de Toluca, a unos 75 km al suroeste del viraje sobre la Ciudad de México. Es un estratovolcán con dos lagos dentro del cráter, y el briefing lo tenía como desvío opcional. Tampoco se vio Cholula, detrás de la Malinche: la pirámide más voluminosa del mundo, con una iglesia encima, en el centro del valle de suelo volcánico de Puebla.

El próximo

Este vuelo fue el marco. El siguiente de la serie baja al eje volcánico y lo recorre a lo largo, de Orizaba al Paricutín, a una altura desde la que un cono ya no es un punto en el horizonte. La pregunta que deja este vuelo es la que ese otro tiene que responder: por qué justo ahí, en esa franja de los 19 grados, se juntaron los volcanes, el suelo bueno y casi toda la gente.